User Tools

Site Tools


newpage:texto_analitico_interpretativo_de_la_obra_primaria
                                  Analizando “No oyes ladrar los perros”

Juan Rulfo es conocido por su escritura realista y culturalmente centrado en la forma de sus cuentos aclamados. Muchos de los encuentros que él experimentó en sus viajes a través de México se relacionan con sus escrituras sobre la vida rural en México en relación con la guerra y la revolución mexicana. La mayor parte de sus escrituras son cuentos ficticias de las experiencias de su vida real que tuvo durante toda su vida, antes y durante su escritura. Debido a estos cuentos y novelas, Rulfo es considerado como uno de los mejores escritores de América Latina en el siglo XX, y debido a esto tuvo un gran impacto en toda una generación de escritores latinoamericanos después de él. En el cuento analizado, “No oyes ladrar a los perros”, el autor utiliza los personajes y las situaciones que podría haber estado relacionado con su vida y que se expresa en forma de un cuento. En “No oyes ladrar a los perros”, el cuento de la vida rural mexicana es uno de los puntos principales, en que un padre y su hijo se encuentran en una situación trágica en la que no parece haber ninguna solución física o mental. Rulfo presenta un problema entre el padre y su hijo, que es comúnmente un tema de la literatura latino americana. Por ejemplo, Copado escribe como Rulfo usa las problemas sociales de familias para describir sus relaciones. En este cuento Rulfo crea una situación con este tema en la que los dos familiares deben trabajar juntos con el fin de alcanzar una meta. El autor utiliza la figura del padre estereotipada que tienen que hacer todo lo posible con el fin de salvar a su hijo a pesar de que no hay buenas probabilidades para la mayoría de los dos de sus vidas. La comprensión de este tema permite al lector a comprender el diferente desarrollo literario que Rulfo utiliza con el fin de llevar la historia de ficción en la vida real. Rulfo utiliza varios temas literarios más grandes, diversas técnicas literarias, y el desarrollo del carácter y la interacción para poder crear un cuento con un mensaje exitoso sobre un viaje trágico de dos personajes.

La obra de Juan Rulfo es una obra de desesperación y esperanza. Es una obra escrita en el siglo XX, y un cuento corto que destaca la relación entre un hijo y su padre. El tema central es la relación entre estos dos hombres, una relación que se ha podrido durante los años y que nunca a mejorado. El personaje Ignacio es el hijo de un padre de vieja edad (no se presenta el nombre) y se encuentra mal. No hay revelaciones por qué Ignacio esta enfermo, pero uno puede especular que fue apuñalado, “¿Que paso con sus amigos? Los mataron todos,” le dice el padre cuando le está hablando a Ignacio (Friedman, Valdivieso 72). Esto nos dice que Ignacio vivió una vida girando a una mala ruta durante sus años. El autor, Rulfo, nos revela poco a poco la pobre relación del hijo y su padre. Hay pocas revelaciones al fin del cuento cuando el padre le dice que solo lo está ayudando por su difunta madre. También le habla a Ignacio en forma de usted, y esto da una sensación grave a los leyentes de la relación entre ellos. La relación entre los dos no es lo único que vemos en el cuento. En el cuento leemos “fíjate a ver si no oyes ladrar los perros,” de vez en vez dispersado en el cuento (Friedman, Valdivieso 69). La importancia de esta frase es la idea de que cuando uno oye a ladrar los perros, en cerca alguien ha fallecido. Es un símbolo de muerte y es por eso que lo leemos dispersado en todo el cuento por el padre. Aunque muchos piensen que esta frase solo es una teoría, es algo que se dice a común en países de la Latinoamérica. Esta frase también nos enseña la desesperación del padre por su hijo, porque aunque dice que no lo ve como un hijo, a lo fondo de su alma todavía se preocupa por él. Detrás del odio hay una esperanza, que Ignacio se quedara consiente hasta que lleguen a Tonaya para que un médico lo pueda curar. La últimas dos oraciones en el cuento es lo más poderoso de toda el cuento, “¿Y tú no los oías?—dijo—. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza” (Friedman, Valdivieso 72). Estas últimas oraciones concluye el cuento con la muerte de Ignacio, que a partir de la mala relación entre su padre y él, no pudo sobrevivir por su propio padre.

En “ No oyes ladrar a los perros ” Juan Rulfo utiliza muchos dispositivos y elementos literarios diferentes para ayudar a desarrollar el cuento, además de poder ayudar al lector a comprender el cuento. Algunas técnicas literarias utilizadas por Rulfo incluyen metáforas y símiles, la repetición y la imágenes, además de la relación entre los personajes, como la del padre y su hijo Ignacio.

El uso de metáforas y símiles en “ No oyes a ladrar a los perros ” se puede ver a lo largo de la narración, y se usan de manera diferente para transmitir diferentes ideas y temas para el lector. Un ejemplo de un símil de la narración es, “ La luna venia saliendo de la tierra, redonda Como una llamarada” (Rulfo 69). Este símil no sólo describe la ambientación de la narración, sino que también establece el tono, así, que tiene una oscuridad y una sensación de no saber todo. El lector también es capaz de reunir el símil de una imagen que establece la escena en su cabeza. Las metáforas se utilizan como una referencia al pasado como ” El otro hijo que iba a tener la mató. Y tú la Hubieras matado otra vez si ella estuviera viva a estas alturas” (Rulfo 71) . Esta referencia al pasado expresa más sobre la relación entre Ignacio y su padre, que parece estar contaminado con malos recuerdos y la mayor parte de todo resentimiento. Esta referencia ayuda a establecer el tono también, porque la relación entre Ignacio y su padre no da una sensación buena. Aunque las metáforas y símiles añaden más a la historia también lo hace la repetición.

La repetición es otra técnica literaria utilizados en la narrativa, ejemplos de esto incluyen líneas tales como “no se ve nada” y la cuestión de “no oyes ladrar a los perros ” en alguna forma. La repetición de estas dos líneas a mantener el cuento en movimiento. Al principio, las frases crean la sensación de que el padre está muy preocupado por su hijo, pero más tarde esta tala es desmentida por el padre después de que él revela que su “ esperanza ” de verdad detrás de la acción no tuvo nada que hacer con Ignacio, pero todo que ver con su madre . “Todo esto que hago, no lo hago por usted. Lo hago Por su difunta madre. Porque fue usted su hijo” (Rulfo 71) De esta manera el uso de repetición engaña el lector, en cierta medida, al mismo tiempo que revela una pieza importante de la narración que el lector no lo sabía antes. La siguiente técnica literaria utilizada es las imágenes.

Las imágenes son una técnica utilizada a lo largo de la narración que ofrece al lector información sobre el ajuste mientras que ayuda al lector a crear una imagen en su mente mientras lee. “La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según rubro avanzaba por la orilla del arroyo. Era Sola una sombra, tambaleante” (Rulfo 69). Esta es una de las primeras imágenes que se utilizan en el cuento. Otra imagen que se utiliza en el cuento que ayuda a crear una imagen de lo que está sucediendo es cuando Rulfo describe la apariencia de Ignacio ” El otro iba allá arriba, todo iluminado por la luna, con su cara descolorid, sin sangre reflejando una luz opaca. Y el acá abajo” (Rulfo 70). Esta imagen ayuda al lector a entender que hay algo malo con uno de los hombres en este momento de la narración. A medida que el relato avanza, las imágenes juntas pueden crear una serie de imágenes que cuentan el cuento a su manera.

La relación entre el padre y su hijo Ignacio es también una gran parte de la trama de la narración. Su relación ayuda a establecer el tono general de la narración al final, porque no es hasta entonces que el lector es capaz de darse cuenta de que el padre y el hijo no tienen mucho de una relación en absoluto. El lector al final de la narración también podría llegar a la conclusión de que las palabras del padre probablemente hicieron más daño a Ignacio de sus lecciones al ver que Ignacio no quiere ser salvado.

El cuadro grande, la relación de padre e hijo y las interacciones se representan la época de la revolución de México y los años después. El padre de Ignacio espera por el mejoramiento de su familia, pero las fuerzas externas intervienen y fracasan todo. En el cuento, el padre está en el país de México durante de la revolución porque tiene esperanza para un futuro mejor. Había una gran desigualdad entre las clases sociales, expoliación, y maltratamiento de la clase obrera que causó una insurrección que resultó en la revolución. El hijo, Ignacio, es de la generación después de la guerra. El representa la falta de la revolución en la opinión de Rulfo. También los personajes representan la vida del pobre. De un punto de vista por el autor, la persistencia y la esperanza son causas perdidas y deficiencias. La gente puede intentar a mejorar su circunstancia y apoyar la próxima generación pero a pesar de todo, fallará. Dentro de “No oyes ladrar a los perros,” los símbolos, como las interacciones entre los dos personajes, son relacionables a la época de Rulfo durante de la guerra civil y ahora mismo. La esperanza y los esfuerzos no prometen una vida más ideal a la gente de la clase baja o los campesinos de México.

Las obras de Juan Rulfo comunican un tema similar sobre la desesperanza, la vida rural, la sociedad de México, y la revolución por utilización de diversas técnicas literarias, la interacción entre los personajes, y la inevitabilidad trágica del final. Rulfo demuestra la esperanza y la desesperanza de la vida rural y la guerra que aún afecta la totalidad de México. Al final, Rulfo nos demuestra personajes comunes en la vida real, como la de su cuento “No oyes ladrar a los perros.”

newpage/texto_analitico_interpretativo_de_la_obra_primaria.txt · Last modified: 2015/01/27 00:04 (external edit)